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El trastorno del espectro autista y el trabajo de un asistente personal

Florencia y Nacho

Florencia y Nacho
Fecha: 06/11/2017
Autor: Sistema de Cuidados

Florencia tiene 14 años y va cada día a un colegio en el Prado. A las 15 horas, puntual, Nacho, su asistente personal, la espera en la puerta. Juntos caminan varias cuadras arboladas para tomarse el 582 que los trae hasta casa.
Flor presenta un trastorno del espectro autista. No se comunica con palabras pero sí con su mirada. Con Nacho se entienden a la perfección. Mientras viajan en el ómnibus, a Florencia le gusta mirar por la ventana y cada tanto reírse a carcajadas.
Hasta hace un año Flor iba al colegio en camioneta. Para poder compatibilizar la vida laboral de su familia y sus necesidades de cuidados, el transporte escolar era la única opción. Los viajes eran eternos. Por lo general, demoraba más de 2 horas en cubrir el trayecto del Prado al Centro. “Ahora, con la llegada de Nacho, cubren el mismo trayecto en 45 minutos”, afirma emocionada Lourdes, la mamá de Florencia.
“Cuando hace lindo día aprovechamos también para merendar en alguna plaza”, explica Nacho. Él mismo cuenta cómo al principio no sabía bien en qué iba a consistir su trabajo. “Trabajo como auxiliar en una escuela de chiquilines con discapacidad motriz, estoy acostumbrado a ese tipo de discapacidad. Sabía que con Flor iba a ser distinto, todo un aprendizaje”, explica.
“Ella me ha enseñado pila de cosas. Es retranquila, si por la calle nos cruzamos con alguien saluda sin problema, en la plaza siempre hacemos algo de ejercicio y cuando llegamos a casa, vemos algún video en la compu o escuchamos música”, relata Nacho.
“Flor está mucho mejor. Nosotros a veces llegamos cansados o con muchas cosas para hacer de nuestros trabajos y no teníamos tiempo a salir con ella. Ahora ella siempre pasa las tardes entretenida, acá en casa o al aire libre” explica la mamá.
“Es una gran tranquilidad saber que ya no tiene que pasar tanto tiempo arriba de la camioneta, que alguien va estar siempre en la puerta de la escuela para levantarla. Flor, además, quiere muchísimo a Nacho”, concluye.